Frubana opera en uno de los contextos logísticos más complejos de LATAM: distribución de alimentos frescos con ventanas de entrega ajustadas y conductores bajo presión constante. Cuando una entrega no se completaba, el conductor tenía que registrar la devolución a mano, con cálculos y formularios que nadie había diseñado para usarse en la calle.
El problema no era visible desde las oficinas. Era visible en los números: pérdidas en conciliación, conductores inconformes, slots que no se cumplían.
Responsable del diseño completo, research con conductores, sistema de flujos, diseño de interfaz y validación en campo. Las decisiones más críticas las tomé después de ver cómo los conductores usaban sus teléfonos en la ruta.
Los conductores usan el teléfono con una mano, al sol, con el motor encendido, revisando una caja con la otra. Las condiciones reales de uso son exactamente opuestas a las de un test de usabilidad en oficina.
Eso definió cada decisión tipográfica. Los números, cantidades, valores, códigos, se diseñaron con el mayor peso visual de toda la interfaz. En una mirada de medio segundo, el conductor se lleva el dato correcto. Tipografía grande no es opción de accesibilidad, es el estándar. Cada pantalla tiene una sola acción primaria, un botón grande al alcance del pulgar.
Números grandes como protagonistas, el conductor lee el dato correcto en una mirada
Una parte significativa de los conductores en LATAM tiene una relación básica con los smartphones. Una app con flujos de más de tres pasos genera abandono inmediato, y el abandono significaba volver al proceso manual.
Sin tutoriales. Sin tours. El primer flujo que hace el conductor es el flujo real, pero guiado. La primera devolución tiene indicaciones contextuales que aparecen una sola vez. Después de completarla, el conductor ya sabe usar la app sin haber sentido que estaba aprendiendo.
El lenguaje también fue una decisión de diseño. "Devolver un producto", no "gestionar una devolución". Cuando el lenguaje es familiar, la interfaz se siente familiar aunque sea nueva.
Antes, el conductor no sabía si sus números cuadraban con bodega hasta horas después. Ese gap generaba ansiedad y conflictos frecuentes.
La app muestra el resumen de cierre en tiempo real antes de bajar del camión: entregas completadas, devoluciones registradas, monto total. Todo cuadrado. El conductor sabe que sus números son correctos antes de que alguien los cuestione.
Bodega recibe los motivos reales de cada devolución. Conciliación cuadra en minutos lo que antes tomaba días. Y los conductores terminan su ruta sabiendo que sus números están bien.